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Cuando los “otros” no tiene voz

Foto cortesía de: kevinhurlt.blogspot.com

Eduardo Andino Espinoza

@eduardoandinoe

Tan desnaturalizada, manoseada y ultrajada está la libertad de expresión en nuestro país que hoy en día no es motivo de sorpresa encontrarnos, en ciertos medios de comunicación, con artículos que incitan al odio, la discriminación e, incluso, lo que es peor, con clases de moral y buenas costumbres.

Escudados tras la bandera de la libertad de expresión y haciendo uso de las grandes maquinarias de las empresas mediáticas, hay quienes piensan que los insultos, el pensamiento único o las burlas desmedidas en contra de sectores vulnerables son parte de este derecho universal que reza en los diversos instrumentos legales.

Y es que probablemente personas como Miguel Macías Carmigniani, autor del artículo: ¿Familia alternativa?, publicado en el diario El Comercio, “no tuvieron la oportunidad” de leer un poquito si quiera sobre lo que significa el respeto, la responsabilidad ulterior o, aún más, sobre el verdadero concepto de lo que es la libertad de expresión.

Seguramente, para un abogado de la talla de Carmigniani, los artículos de la Constitución Política del Ecuador, de la Convención Americana de Derechos Humanos o del Código Penal ecuatoriano, “le permiten” utilizar calificativos como el de “desadaptados sociales” para referirse a un sector de la sociedad que “tiene como único pecado”  haber optado por una tendencia sexual diferente a la suya.

A través del espacio  “democrático” y “respetuoso” de un medio de comunicación de alcance nacional, los límites de la libertad de expresión fueron vulnerados una vez más por parte de un señor que, con el beneplácito de los directivos del periódico o el descuido irresponsable de los mismos, publicó un seudo artículo de opinión carente de fundamentos que sostengan sus insultos.

Y ante esto me pregunto, ¿dónde están las organizaciones no gubernamentales que dicen luchar por el derecho a la liberta de expresión? ¿dónde están los medios de comunicación que exigen respeto por parte de las autoridades públicas? ¿dónde están aquellos líderes políticos que dicen defender nuestras garantías constitucionales?

Tal parece que todos salieron de vacaciones, se fueron de shopping o, quizá, no se enteraron de lo sucedido, pues de lo contrario “estoy seguro” que los medios hubieran utilizado páginas enteras para “exigir respeto”, clamar por una disculpa pública y condenar la pobre explicación ofrecida por El Comercio.

En fin, esto es lo que pasa cuando los “otros” no tienen voz ….

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“Cuando la gente me dice que tengo que ser imparcial, le respondo que está equivocada”

Eduardo Andino Espinoza

edusk_77@hotmail.com

¿Quién es?

Tiene 26 años. En Nebraska, Estados Unidos, obtuvo los títulos de Periodismo y Comunicaciones, y Administración de Empresas. Trabajó en la cadena televisiva CNN en español, convirtiéndose en la primera ecuatoriana y la más joven en lograrlo (22 años). Llegó a Ecuavisa en noviembre del 2008 para presentar el noticiario del medio día, ‘Televistazo’. Tras la salida de Carlos Vera pasó a conducir, junto a Alfredo Pinoargote, el espacio de opinión ‘Contacto Directo’. En las tardes presenta las noticias en FM Mundo, una radio con cobertura en Quito. Por dos años consecutivos ganó los premios ITV como mejor presentadora y mejor entrevistadora del Ecuador.

¿Cuándo nace el gusto por el Periodismo?

Siempre supe que quería contar historias, pero me fui enamorando poco a poco. Cuando tenía 19 años decidí entrar a Ecuavisa para hacer una pasantía, sin saber que iba a terminar haciendo periodismo en televisión. Eso entró a mi vida por casualidad.

Llega a CNN como pasante y con apenas 22 años. ¿Cómo logró ganarse un puesto?

Participé en un entrenamiento que tenía CNN  para jóvenes de América Latina, donde se presentaron unos 200 aspirantes y quedamos ocho. A los tres meses trabajé en CNN radio, luego hice un casting para televisión, hice reemplazos y me vinculé totalmente. Tengo que admitir que en un principio no estaba consciente de lo que eso significaba, quizá por ello lo asumí con mayor sencillez.

¿Qué le dejó haber trabajado en una cadena internacional tan importante?

Había mucha exigencia en cuanto a exactitud, inmediatez, a cómo hacer una cobertura al instante. Esto implicaba mucho estudio y dedicación.

¿Por qué regresó al Ecuador?

Fue una decisión muy dura, una corazonada por querer  hacer periodismo en mi país. Muchos jóvenes tienen la oportunidad de  prepararse en el extranjero, pero son pocos los que teniendo esa opción, deciden ser exitosos en su propia nación.

¿Por qué escogió  Ecuavisa?

Fue mi casa desde que tenía 19 años, admiro mucho el trabajo periodístico que se produce en el canal y cuando quería volver las puertas estaban abiertas para recibirme.

A su regreso tuvo que reemplazar a Carlos Vera en Contacto Directo ¿Qué tan difícil fue esto?

Cuando me propusieron al inicio dije que no. Sin embargo, me dieron la opción de hacerlo con Alfredo (Pinoargote) y pensé que podíamos hacer un trabajo de complemento. A mi me faltan cosas que él tiene, y viceversa.

Entonces ¿no se sentía totalmente preparada?

Si, pero no sabía si era el momento. No sabía si nuestra audiencia estaba lista para tener a una mujer joven en un programa de opinión. La credibilidad cuesta mucho y quería dar los pasos adecuados para  construirla, ya que es la herramienta más básica de la profesión periodística.

¿Cuáles son las debilidades y las fortalezas por ser joven en este oficio?

Las ventajas son que no estamos contaminados, que somos gente motivada para trabajar y para emprender. Las desventajas están en que al ser muy jóvenes no hemos vivido muchas cosas.  El periodismo es diferente cuando uno lo vive, cuando uno lo siente, cuando uno ha podido reportear.

Debido  a su juventud, ¿alguna vez alguien la minimizó?

No, por suerte. He sabido ganarme los espacios desde que llegué, soy una periodista joven y creo que el respeto se lo adquiere con trabajo.

Ha ganado varios reconocimientos a nivel nacional. ¿Cuál es la base para esto?

La perseverancia. En este oficio uno tiene que amar lo que hace. El periodismo es una forma de vida, eso implica cambiar tus hábitos, tus tiempos, depender siempre de la noticia. Es más que una carrera.

¿Esto le hizo perder una etapa que el común de los jóvenes vive?

Sí, tuve que trabajar, estudiar y todo muy temprano. Sin embargo,  esto se compensa cuando amas lo que haces. Vivo diez mil veces más porque estoy haciendo lo que amo las 24 horas del día.

¿Cómo prepara una entrevista?

Nunca salgo ante un micrófono sin saber hacía dónde quiero llegar y  qué quiero que se evidencie con la entrevista. Cuando se acaba me pregunto: ¿se supo lo que yo quería que se sepa? Si cumplo esos requisitos esta bien. Lo importante es ponerse en el papel del televidente, no ser la protagonista y hacer preguntas simples.

¿Cómo evita caer en subjetividades durante la entrevista?

Una entrevista debe tener una opinión de por medio. Cuando la gente me dice que tengo que ser una periodista imparcial, le respondo que está equivocada. Es necesario tomar posiciones.

¿Qué tipo de posiciones?

No partidistas, pero sí en defensa de principios y derechos. Es indispensable que un periodista no sea imparcial ante la injusticia, la mentira, la corrupción, el abuso de poder, sino estaría siendo cómplice de ella.

¿A dónde aspira llegar Estefani Espín?

A donde Dios quiera que llegue. Amo lo que hago, este oficio también nos permite ayudar y esto alimenta mis ganas de seguir. Escogí este oficio como una forma de vida.

La comunicación está en debate

El pasado sábado 7 de mayo Ecuador vivió su octavo proceso electoral en lo que va del mandato del Presidente de la República, Rafael Correa. Esta vez los ecuatorianos acudimos a las urnas para aprobar o desaprobar las tesis del gobierno planteadas a través de una consulta popular y referéndum. Una de las interrogantes se refirió a la creación de un Consejo de Regulación para los medios de comunicación, el cual según los criterios oficialistas tiene como finalidad salvaguardar los intereses ciudadanos ante los abusos de cierta prensa a la que califica como “corrupta”.  Pero, ¿es una medida que en realidad tiene como objetivo lo mencionado por el régimen? O, ¿es una estrategia política que busca aglutinar más poder?

Hernán Reyes, sociólogo y catedrático de la universidad Simón Bolívar, en el libro “Políticas de Comunicación en el Capitalismo Contemporáneo”, sostiene que “la mezcla de intereses políticos, económicos y judiciales es incompatible  con un manejo de medios de comunicación sano, independiente y atento únicamente a los intereses de la comunidad”[1].

Dichas palabras son acertadas, pero muy lejanas a la realidad nacional. Actualmente el clima de los medios de comunicación no es el mejor, pues la constante pugna de poderes entre el gobierno y los medios privados ha devenido en un ambiente muy hostil. Desde la asunción al poder del Presidente Correa en el 2007, los medios y ciertos periodistas han sido blanco de un sinnúmero de críticas. Muchas de ellas fundamentadas y otras con grandes visos políticos.

Por esta razón, desde octubre del 2009 la Asamblea Nacional, por mandato constitucional, emprendió la creación de una Ley de Comunicación. Este marco legal llegó al Legislativo con tres visiones disímiles, pues los asambleístas opositores Cesar Montufar (Concertación Nacional Democrática) y Lourdes Tibán (Pachacutik) presentaron sus proyectos de Ley. A estos se sumó el del oficialista Rolando Panchana.  Los tres con diferencias trascendentales en artículos como el referido a la creación de un Consejo de Comunicación y sus integrantes.

Estas divergencias hicieron que el debate se alargue y los resultados no sean nada favorables, pues ha pasado más de año y medio y el país aún no cuenta con una Ley de Comunicación. ¿Las razones?, la pugna entre dos poderes que buscan precautelar sus intereses: los medios privados y el gobierno.

Ambos han caído en una lucha constante por defender sus posturas. Los primeros se han autoproclamado “irrestrictos defensores de la tan manoseada libertad de expresión”. Mientras que los segundos  se han convertido en potenciales acusadores hacía un periodismo que responde a conveniencias personales.

En primera instancia la idea del régimen es buena, por no decir excelente. Su postura de exigir un mejor trabajo periodístico es saludable para todo colectivo social, fundamentalmente para quienes ejercen este oficio. El problema está en que el régimen no predica con el ejemplo, ya que tanto los medios incautados como los públicos (estos últimos con mayor responsabilidad social) demuestran una carestía inmensa en su labor profesional, pero sobre todo, en su compromiso con la sociedad.

Basta con cada mañana prender el televisor para encontrarnos con sorpresas desagradables que lo único que hacen es acrecentar la apatía por una labor tan venida a menos, pero tan necesaria para el desarrollo de los pueblos como es el periodismo.

Lamentablemente el régimen ha sucumbido ante las garras de una gobernabilidad mediática. Esto ha hecho que los medios que están en su poder sean aprovechados para el beneficio político y no para demostrar un verdadero accionar periodístico.

Ahora, una vez que aparentemente el triunfo del sí en la consulta parece consolidarse, los legisladores están obligados a redactar lo que manda la Constitución: una Ley de Comunicación.

Pero, ¿cuál es la Ley que merece el Ecuador si tanto medios y gobierno están equivocados? El eje central gira alrededor de los miembros que conformarán el Consejo de Regulación de Medios, pues es ahí donde se tomarán las decisiones de qué es bueno y qué es malo para la ciudadanía. Por este motivo, es de suma importancia que este organismo no esté supeditado ni al poder político ni al poder empresarial de los propietarios de los medios, ya que quienes van a ser regulados no pueden ser entes reguladores.

Esta oportunidad que tiene el país de crear una Ley que beneficie al desarrollo de la comunicación debe ser aprovechada, no menoscaba por ciertos dogmas mercantiles o partidistas, sino ejecutada a fin de terminar con aquellos que se hacen llamar “periodistas”, pero que no merecen ni el calificativo de chismosos.

Aquí un reportaje sobre el tema:


[1] Políticas de Comunicación en el Capitalismo Contemporáneo, Susana Cel, coordinadora. Monopolios mediáticos y juego sucio en la política, Hernán Reyes. Pag 163. Quito- Ecuador.

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Tú tienes el poder de acción

Caricatura cortesía de: http://www.ddhhcolombia.org.co/node/202


¿En qué consiste la libertad? Con esta interrogante, el filósofo español Fernando Savater, inicia su libro denominado: “El valor de elegir”. Sin duda que no será solo la pregunta de Savater, sino la de muchos, en la que me incluyo, ya que en el transcurso de mi vida han sido varias las ocasiones en que mi mente ha divagado buscando el significado de la tan añorada palabra.

Ahora bien, el filósofo nos plantea varias preguntas en referencia a este tema:

“¿Existe realmente la libertad? ¿Es algo que tengo antes de saberlo, algo que solo adquiero al saber que lo tengo o algo que para tenerlo debo renunciar a saber con precisión qué es? ¿Soy capaz de libertad o soy libertad y por ello capaz de ser humano?”.

Como él mismo lo manifiesta son muchas incógnitas por despejar, las mismas que, aparentan ser un dilema sin fin…

Comparto el criterio de Savater, quien expresa que “libertad ha sido uno de los conceptos históricamente más sobrecargados”. Sin embargo, me gustaría añadir que, a causa de dicha sobrecarga, el tema de la libertad ha sido manoseado por quienes han tenido o buscan tener el poder social. Para muestra basta un botón, dice un conocido refrán popular. Y es que sin irnos muy lejos en el tiempo y, peor aún, salir de nuestro territorio podemos observar el continuo y despistado debate acerca de la libertad de expresión en el Ecuador, el cual tiene a dos poderes en disputa por arrebatarle el poder al otro: La guerra medios de comunicación vs Gobierno.

En esta batalla, forjada hace aproximadamente tres años, momento en que llegó a la presidencia de la República Rafael Correa, tanto medios como gobierno han recurrido al ultraje constante de este término. De este modo, como menciona el escritor, la palabra ha tenido diversas variantes y ha sido empleado desde distintas aristas, ya sea para:

“Designar las condiciones sociales de quienes no padecían esclavitud o de los ciudadanos de las polis no sometidas al arbitrio de otras, así como para nombrar la capacidad del alma de rebelarse o acatar la Ley de Dios, para celebrar la ausencia de coacciones del sujeto agente, para señalar derechos políticos o económicos, para ensalzar la creatividad del artista y para distinguir a determinadas naciones del mundo sometidas al capitalismo de los particulares de otras que sufren el capitalismo del Estado, etc., etc…”.

No obstante, es importante resaltar las sabias palabras del filósofo alemán, Nietzsche, recogidas en el texto de Savater: “solo los términos al margen de la historia –en la medida en que tal milagro sea posible- admiten una definición mínimamente convincente. De modo que podemos definir bastante bien qué es el número dos, pero no qué es la democracia o la justicia”. Criterio que podría justificar, al menos en algo, los continuos y ambiguos debates que se han formulado acerca de este tema.

Por otro lado, hay que mencionar que el español inicia su obra haciendo un análisis retrospectivo de la historia humana y su relación con su entorno, especialmente animal. Su primera parte, “Antropología de la libertad”, es un estudio histórico muy escueto, ya que aborda temas aparentemente disimiles, pero que  en el texto se llegan a relacionar de manera casi perfecta. Es el caso de las controversiales y muy polémicas tesis acerca del origen del hombre. Para ello, toma la obra fundamental, denominada “El Hombre. Su naturaleza y su lugar en el mundo”, de Arnold Gehlen, quien hace una observación sobre la imagen que los hombres se hacen de sí mismos y de su rango específico entre los demás seres”.

Es esta retrospectiva la que me permite comprender otros temas como el libre albedrio y la capacidad de razonar, cualidades que diferencian al ser humano de las demás especies existentes en el mundo. Vuelvo a coincidir con Savater cuando hace varias analogías entre los atributos específicos que tienen los animales, como por ejemplo:

“El ojo se convierte en microscopio (aunque a causa de ellos deja de ver a cierta distancia), las extremidades sirven para trepar (aunque no para andar) o para nadar (aunque solo se arrastran fuera del agua), la mandíbula adquiere fuerza trituradora excepcional (aunque ello implique sacrificar a los músculos parte de la capacidad craneal), la zarpa es capaz de aplastar cualquier testuz (aunque no sirve para tocar el piano), etc”.

Analogías que denotan que la aparente desventaja del ser humano, es una ventaja si la sabemos manejar correctamente, debido a que nosotros no somos como las otras especies que “sirven muy bien para lo que sirven pero para nada más”. Los humanos, por el contrario, somos seres desespecializados como dice Michel Serres, que terminamos por hacer todo, utilizando todas nuestras herramientas –no definidas en un solo ámbito- en los diversos campos que la vida nos requiera. Si queremos comer utilizamos la boca, dentadura y lengua, pero si queremos silbar también utilizamos la boca; asimismo, si no somos capaces de soportar un invierno destructor buscamos las formas para trasladarnos a vivir a otro sector donde nuestro cuerpo se adapte plácidamente. Todo ello es actuar, capacidad que según Aristóteles los animales no tienen.

“Actuar no es sólo ponerse en movimiento para satisfacer un instinto, sino llevar a cabo un proyecto que trasciende lo instintivo hasta volverlo irreconocible o suplir su carencia. Las actuaciones tienen  que ver con diseños de situaciones virtuales que no se dan en el presente, con el registro simbólico de posibilidades que no se agotan en el cumplimiento de paradigmas establecidos en el pasado sino que se abren a futuros inéditos e incluso disidentes, La acción está vinculada a la previsión pero también a lo imprevisto: es intentar prever jugando con lo imprevisible y contando con su incertidumbre. El ser activo no sólo obra a causa de la realidad sino que activa la realidad misma, la pone en marcha de un modo que sin él nunca hubiera llegado a ocurrir”.

Volviendo a la coyuntura que ataña a nuestro país, mencionado al inicio de este escrito, y con lo expuesto por el autor líneas más abajo, considero indispensable que las personas asimilemos la innata realidad universal que reside en nosotros: la libertad de acción.

Es precisamente esa libertad la que nos debe guiar a buscar horizontes fructíferos para el bienestar todos (as), es aquí donde  debemos buscar el placer de vivir el día a día, ya que como se dice en el texto: “el placer no es un medio instrumental para conseguir nada, ni siquiera es un fin en sí mismo, sino la evaporación gozosa de la distinción entre fines y medios, sin antes ni después”.

Finalmente, como uno de los tantos ciudadanos que está cansado de un debate que carece de fundamentos y padece de legitimidad, quiero invitar a Gobierno y medios a promulgar un verdadero encuentro de ideas, donde sobresalgan las posturas que mayor asidero social tengan en torno a nuestra libertad, nuestra verdadera libertad, no la que han querido hacernos creer que es… El poder es tuyo… ¡solo actúa!

Eduardo Andino Espinoza